........................................
Buscas en el invierno
el calor de un verano que te seque las armas,
que se han ido oxidando y ya solo apuntan hacia ti.
Buscas en el ramaje de un árbol seco
la sombra de una primavera que no acaba de dar su fruto.
Buscas, señalando,
el sitio adecuado;
la hora adecuada;
el día adecuado;
la palabra adecuada
y caes,
caes en la idea de que en tu clima no hay tema,
sino barro que se escurre por tus manos.
Buscas una acequia
entre tu pecho y tu cadera
y admites, sin la prueba encontrada,
que tu cuerpo no logra abrirse
porque tiene miedo de hacer de la carne un cielo.
Pero sigues buscando, insensata;
entre los poemas que te plantan y las gotas que caen
abres un libro en canal para ver qué se posa en tu regazo.
Y te encuentras con un verso ajeno
y con un ambiente que se adueña de tu ventana.
Dejas pasar la lluvia,
dejas que llueva la sonoridad frente al espejo
y solo te queda vaho sin dibujo.
Buscas en las estaciones un viaje al centro de ti
sin saber que la única capital que habitas es la de tu nombre.





